Entornos Multimedia Educativos
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2.7 Multimedia en Internet, un asunto posmoderno
Estamos asistiendo a un nuevo sector de la economía mundial: se trata de la fusión entre la informática, las telecomunicaciones y las industrias de comunicación masivas. En la globalización, el espacio público está siendo definido de otra manera y estamos asistiendo a una transformación acelerada en los procesos de comunicación, en el cual, la gente o las masas ya no se reúnen sino que se conectan. Esta nueva forma de percibir el espacio está cambiando la percepción nacional y local. Ahora en los espacios virtuales no es necesario decir de dónde somos o a qué cultura pertenecemos; el caso es que asistimos a una “aldea global”. Los medios de comunicación, y en especial la expansión y consolidación de la cultura global, hacen de los espacios multimediáticos instrumentos de suma importancia, que influyen en la manera de educarnos, informarnos y entretenernos. Desde la comunicación educación se estudia la relación de los medios con la escuela y el análisis de la presencia de la tecnología en el espacio social. Entender los medios masivos de comunicación desde la educación es interesante para enriquecer y tomar conciencia de lo que está sucediendo; y para el desarrollo del tema sobre los entornos multimedia educativos, que estamos proponiendo, es necesario describir, señalar y comparar los análisis de los expertos para exponer, desde cada punto de vista, pensamientos que pretendan crear incógnitas para quien los lea. Actualmente vivimos en la modernidad y al mismo tiempo en la posmodernidad, pero en el aparecer en pantalla cobra más fuerza lo posmoderno. Esto implica que existe la globalización y la antiglobalización expresada en reflexiones ideológicas cargadas con sentidos políticos, sociales, culturales y económicos. “…Anthony Giddens, [sociólogo inglés] plantea que la globalización es, en gran medida la aceleración de la modernidad. Giddens emplea el concepto de desanclaje para señalar cómo las culturas locales se desanclan de su territorio y de su temporalidad para insertarse en flujos, dinámicas, circuitos y en ritmos de tiempo muy diversos a sus temporalidades de base, lo cual los empuja a la hibridación con otras culturas. […] la globalización, por tanto, desancla nuestras culturas y las pone en un proceso de exposición a otras culturas. No es que desaparezca lo local – no van a desaparecer las culturas locales- al revés, lo que hoy vivimos, en parte por efecto de péndulo propio de la globalización, es una revalorización de las culturas locales, incluso con una tentación muy fuerte de gueto y de fundamentalismo”. (1) Lo moderno es el impulso de la industrialización, de las grandes masas, del acercamiento a la razón y la verdad, y la definición de una historia lineal y optimista. En la modernidad la accesibilidad de servicios y productos están arraigados al consumismo, que fue lo que marcó al capitalismo como potestad productiva en el mundo mediante la industrialización en serie, a bajo costo, en todo tipo de mercado, desde el de los automotores con Henry Ford, hasta los afamados tenis Adidas y Nike. La modernidad destaca aspectos como: la ética puritana, la tradición religiosa, la laboriosidad, el ahorro y la razón técnica científica y cultural. La posmodernidad, por el contrario, emprende un nuevo camino en el cual se destacan: el laicismo (deja de ser sagrado lo que es sagrado), la desacralización, el hedonismo (sociedad de consumo), el descanso y confort acompañado del consumo; y, por último, se hace presente una razón dispersa y diversa a causa de los procesos de eliminación de las distancias y accesos comunicativos. En América Latina estamos pasando: “del pre- industrialismo al post industrialismo, sin haber pasado por el industrialismo; de la pre- modernidad a la post modernidad, sin haber pasado por la modernidad; del analfabetismo lingüístico al alfabetismo tecnológico sin haber pasado por la alfabetización masiva y prolongada...” (2) Jesús Martín Barbero, para explicar el fenómeno de la modernidad-posmodernidad, prefiere hablar de la tardomodernidad, para explicar que no existe una barrera espacial capaz de definirnos si somos modernos o posmodernos, pero cuando utilizamos las pantallas o participamos de la sociedad mediatizada somos parte de la posmodernidad. En la posmodernidad se ponen en juego nuevas formas de desplazamiento, o en palabras de Paúl Virilio "todo llega sin que sea necesario partir ", esto desencadena una reorganización de las fronteras que abruptamente destrozan los pensamientos de homogenización e igualdad propuestos en la modernidad. De igual manera, la educación, la política y la religión, tienen que asimilar los collages artísticos para ganar adeptos, apropiándose del video, la visión digital, el sonido, los cantos, las redes y hasta de la propia arquitectura de la ciudad. A esto se refiere Jesús Martín Barbero cuando en uno de sus textos hace alusión a la "iglesia electrónica" en la que la mediatización de la información es esencial para la eficacia de su mensaje. La posición que ha creado la posmodernidad ante el desencanto, ante la migratoria de deseos, ante esta nueva revolución industrial en la que se crean necesidades imaginadas que sólo se cumplen momentáneamente, es en pocas palabras la globalización en todo su esplendor donde se adquieren desde sentimientos hasta información, posibilitando la presencia incorpora, el trabajo desde el hogar o el sexo neuronal; dicho de otra forma, los lugares que en la modernidad eran íconos espaciales para desempeñar funciones tanto sociales, económicas, religiosas y de otro tipo, ahora pasan a un plano de desuso, de descentralización donde lo que se habitan son los entornos multimedia en los que se hace innecesaria la proximidad física. El concepto de posmodernidad se remite a la crítica de la modernidad y la razón pura expresando la desconfianza y el desengaño de la modernidad. El término indica una despedida o abandono de la modernidad y su proyecto de vida. “El post de posmoderno indica una despedida de la modernidad que, en la medida en que quiere sustraerse a sus lógicas de desarrollo y, sobre todo, a la idea de la superación critica en la dirección de un nuevo fundamento…”(3) La posmodernidad es una manera de llamar los nuevos cambios que se acercan y las transiciones que se imponen en el mercado con empresas multinacionales y en este caso es lo que entendemos como la disolución del horizonte cultural, político y social al que se refiere Jesús Martín Barbero como la pérdida de fronteras, límites y trayectorias. Así mismo, estamos viviendo una versatilidad y disolución de fronteras entre medios que se caracteriza por: •La comunicación entre ordenadores, y medios de comunicación; •la integración y no la obsolescencia de medios; reunión de paquetes informáticos, televisivos y radiales en un mecanismo de comunicación masiva llamado fibra óptica; •y, por último, la alianza entre multinacionales como Philips, Sony, Microsoft, Apple, entre otras, en un mismo saco. Parte de la problemática moderna con respecto a los medios fue la incomprensión y falta de compaginación con las nuevas tecnologías visuales. La posmodernidad trae con sigo nuevas etapas de mediación e interacción, ya no con los miembros familiares sino con las máquinas que amplían el horizonte cultural mediante ventanas, siendo lo visual parte fundamental en lo auditivo y viceversa, a tal punto como lo dice Román Guber: "en nuestra sociedad mediática las imágenes certifican la realidad y si no hay imágenes nada ha sucedido y nadie se inmuta". (4) Estamos en una etapa en la cual las tecnologías cambian el modo de producción de sentimientos y necesidades; lo que la modernidad consideraba máquinas de reproducción de datos y gráficas mediante comandos y dispositivos netamente creados para las industrias capitalistas o militares (corporaciones, empresas, consultorios, agencias del gobierno), en la posmodernidad esas máquinas cumplen el papel universalizador de conectar ideologías, información, generando organismos que le dan otro sentido a los sentimientos, desdibujando el mapa social y la continuidad del tiempo y el espacio, ampliando las fronteras para hacernos participes de la interconexión de redes en las cuales somos habitantes de un espacio en el que los horizontes no existen. El lugar de referencia es el ciberespacio, un sitio en donde se presentan nuevas formas de comunicación, nuevos desafíos sociales que reestructuran la arquitectura de la ciudad, tanto físicamente; desde los hogares hasta los edificios, como convivencialmente; desde la oralidad hasta lo corporal; en palabras de C Geerts: “no se trata de que no tengamos más convenciones de interpretación, tenemos más que nunca pero construidas para acomodar una situación que al mismo tiempo es fluida, plural, descentrada.” (5) La posmodernidad es un término que surge de la necesidad de nombrar los tiempos que se acercan. Con éste término, el proyecto moderno se queda atrás porque en lo actual siempre estamos superándolo todo; inclusive la misma historia. Perder el sentido se hace evidente gracias a los medios audiovisuales y a la perdida de los horizontes. La información corre de manera veloz e inmediata. Y cuando perdemos el horizonte histórico y temporal, mediatizamos nuestras experiencias en el aparecer en pantalla o en el ciberespacio. De manera que, vivimos la inmediatez y nuestra capacidad de análisis se comprime hasta el punto de engañar la misma verdad. El termino post, nos lanza hacia la innovación y el futuro: la cultura, el conocimiento y la manera de entretenernos y educarnos comienzan a ser parte de lo heterogéneo y multicultural. Las industrias de la cultura, los negocios y el espectáculo son un mosaico difuso e intangible en la sociedad informatizada. En la cual, lo global sobrepasa el carácter local y nacional. Ahora no somos parte de lo nacional sino de lo transnacional en el proceso de globalización. Martín Barbero, refiriéndose a la pérdida del horizonte cultural, nos confirma que “Hoy los medios de comunicación configuran, por lo contrario, el dispositivo más poderoso de disolución del horizonte cultural de la nación al constituirse en mediadores de la heterogénea trama de imaginarios que se configuran desde lo local y global. La globalización económica y tecnológica de los medios y las redes electrónicas vehiculan una multicularidad que hace estallar los referentes tradicionales de identidad. Y al estallar el sujeto social unificado que representaban las figuras del pueblo y de la nación se desnuda el carácter problemático que hoy adquieren las configuraciones de lo colectivo y lo público”. (6) En lo global tenemos la posibilidad de ahorrar espacio y tiempo; es casi lo mismo una comunicación local a una comunicación internacional y también tengo la posibilidad de ver lo que quiera a la hora que desee. El concepto de la personalización de la cultura e información se hace cada vez más evidente, el siglo XXI está teniendo cambios que van desde la modernidad a la posmodernidad aunque vivamos circunstancias de las dos: estamos pasando de la tradición e identidad nacional a la fragmentación cultural y al pluralismo. Desde que analizamos en esta monografía el fenómeno de lo multimediático, la pérdida del horizonte y la descentralización del conocimiento, nos dimos cuenta que nuestros tiempos son denominados de diferentes maneras: era posindustrial, era postmoderna, sociedad de la información y sociedad digital. A continuación, presentamos ante ustedes las definiciones de cada una. “- Era posindustrial es una categoría política –económica para significar el máximo desarrollo de las sociedades capitalistas, donde se pasa de la producción de sólo bienes materiales, fabriles o manufacturados propios de la era Industrial a un producción de información, de contenidos, de datos. El Conocimiento es un bien y el servicio un valor agregado. Fue el sociólogo Norteamericano Daniel Bell, quien divulgó este término. En América Latina el término no deja de ser paradójico puesto que aún no hemos transitado completamente la modernidad. (7) “- Era Posmoderna, es una categoría cultural. El término nació de la arquitectura y últimamente son los filósofos quienes más lo emplean para explicarnos que hay una lógica diferente de las relaciones sociales, de los modos generalizados de comprender el mundo” (8). Para el pensador español José María Mardones (9) este periodo se caracteriza por: - La despedida de la razón, sobretodo de carácter técnico-instrumental - El fin de los grandes proyectos fundamentadores - El Fin de la historia ante la proclamación de un sistema económico prevaleciente - La Estetización general de la vida, la búsqueda del sentimiento más que de la razón lógica y centrada en el sujeto de la modernidad filosófica, los sincretismos culturales, la búsqueda de lo Light, la gratificación de los sentidos, la búsqueda de lo placentero, el final de los grandes compromisos. “- Sociedad de la Información: Debido a la implementación de verdaderas autopistas de la comunicación e información generadas por Internet, en donde se facilita la búsqueda de datos. Por la facilidad tecnológica de acceder a todo lo que sucede en el mundo, información dada en textos, sonidos e imágenes (Multimedial) El conjunto de esta información puede convertirse en Conocimiento por eso también se ha empleado el término Sociedad del Conocimiento. Ese Conocimiento como fruto de la interconexión pude pasar a posibilitar una Sociedad de la Sabiduría, donde justicia y libertad adquieran una nueva dimensión. El término de Autopistas de la Información y Comunicación (información highway) se debe al ex vice-presidente Al Gore cuyo padre había patrocinado en 1956 la Federal Aid High Way Act. Es una metáfora que para algunos (como Bill Gates) resulta inadecuada puesto que la autopista sugiere recorridos, distancias, desplazamientos. Las redes electrónicas sugieren por su parte una nueva relación con el espacio y tiempo”. (10) “- Sociedad Digital: Porque la información obtenida está representada por medio de la técnica de compresión digital que reduce todos los datos a 0 y 1. Es la utilización del sistema binario. Sólo dos dígitos bastan para que las computadoras lean y transformen cualquier contenido: imágenes, textos, sonidos. La compresión digital por su parte permite mayor almacenamiento de información porque se utiliza menos espacio físico”. (11)
Notas
(1)MARTÍN BARBERO, Jesús. Las industrias culturales. En: De los medios a las mediaciones: comunicación cultura y hegemonía. ( Bogotá: Convenio Andrés Bello /1998), p. 18 (2)RONCAGLIOLO, Rafael, Los espacios culturales y su onomástica .En: Diálogos de la comunicación. [Felafacs] pp. 91-92. (3)VATTIMO, Gianni. El fin de la modernidad: nihilismo y hermenéutica en la cultura posmoderna. (Barcelona: Gedisa/1998), p. 10 (4)GUBERN, Roman. El Eros Electrónico.Madrid: Taurus, 2000 p. 35 (5)C.Geertz, “Géneros confusos: La reconfiguración del pensamiento social. En: El surgimiento de la antropología postmoderna (México: Gedisa,1991),p.76 (6)MARTÍN BARBERO, Jesús. Experiencia audiovisual y desorden cultural. En: LÓPEZ DE LA ROCHE Fabio (ed) cultura medios y sociedad. ( Bogotá: CES/ U.N, 1998) pp.36. (7)PARRA, Juan David. Comunicación digital: representación, conocimiento y aprendizajes. Huelva España, 2002, p. 97-98.V Maestría en Comunicación. Universidad Internacional de Andalucía. (8)Ibid (9)MARDONES, José María. La Posmodernidad y el desafío del Cristianismo.(Madrid : Salterrae 2000),p. 14 (10)PARRA, Juan David. Comunicación digital: representación, conocimiento y aprendizajes. Huelva España, 2002, p. 97-98.V Maestría en Comunicación. Universidad Internacional de Andalucía. (11)Ibid
"El cerebro no es un vaso por llenar, sino una lámpara por encender"
Plutarco
Investigadores: Damián Andrés Arias y Cesar Augusto Montoya Vera
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